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Fecha: Mon, 20 Feb 2012 06:00:00 +0000
Las calorías que realmente deberían preocuparnos :
En varios artículos, he comentado que contar calorías por sí solo, en el mundo de la nutrición o alimentación, no tiene mucho sentido. En ocasiones las calorías que consumimos son el resultado de ciertas elecciones de los nutrientes y de cómo nuestro organismo responde a nivel hormonal. Pero hoy sí que os quiero plantear un concepto de calorías, pero en un contexto algo más amplio. Me refiero a las calorías que nos cuesta producir lo que comemos. Por cada caloría que ingerimos, empleamos otras 10 calorías en producirlo. Es decir, en conjunto, nuestro sistema de producción de alimentos (con excepciones) consume más energía de la que produce. Eso no es bueno. Pero veamos por qué. En realidad, se podría decir que comemos petróleo. La mayor parte de la industria agroalimentaria, desde lo que se conoce como la revolución verde, está basada en el petróleo. Repasemos brevemente cómo funciona. Tenemos un campo que cultivar. Accedemos con tractores, con enormes ruedas hechas de plástico, con miles de componentes hechos de plástico, y que se mueve con gasoil. Luego sembramos y fertilizamos. La gran mayoría de fertilizantes modernos (NPK, Nitrógeno, fósforo, potasio), derivan del petróleo. Cuando la cosecha crece, utilizamos enormes máquinas cosechadores, que como los tractores, son petróleo andante. Luego procesamos la cosecha en silos, y la distribuimos con camiones a centros de envasado, que las envuelven en petróleo. Finalmente, se vuelven a trasladar a nuestros supermercados. El mismo ejemplo se podría aplicar a una explotación ganadera. En todos y cada uno de estos procesos, de una forma u otra, se emplea petróleo. No solo en el combustible, sino en los fertilizantes, envasados e incluso en ciertos componentes o aditivos que se incorporan a los alimentos. Todo esto se resume en una simple frase, nuestro modelo de alimentación no es sostenible Pico del Petróleo Desde hace tiempo, son varios los científicos, que señalan un fenómeno conocido como “peak oil” (Pico del petróleo). Un investigador, Marion King Hubbert, en los años 50, analizó las producciones de varios pozos y dio con una curva conocida como curva de curva de Hubbert. Podéis ver un ejemplo de cómo funciona esta curva para Noruega: Cómo véis todos los pozos, tienen una fase de inicial, un pico y luego un decrecimiento. Pues bien, son varios los analistas que han señalado que este pico, a nivel mundial, ya se ha producido. Esto implicará que el petróleo será cada vez más caro y menos abundante. Por supuesto, esta hipótesis no está exenta de debate, y os podéis imaginar que hay muchos intereses contrapuestos para favorecer una visión u otar. Pero vamos con lo que nos atañe, la comida. En esta gráfica, los puntos azules, son datos reales y la curva la predicción, ¿coinciden bastante no? El problema con este curva es que a medida que se empieza a bajar, las cosas se complican. El petróleo cada vez cuesta más extraerlo porque hacen falta técnicas más complejas y por tanto más caras. De hecho, hay quien apunta a este motivo, como uno de los causantes del comienzo de la crisis económica en 2008, cuando el barril de petróleo llegó a los 140$. El hecho cierto es que en algún momento, tendremos que pensar cómo vamos a alimentar a 10.000 millones de personas sin petróleo. La cuestión es, ¿cómo y con qué vamos a sustituir todos esos componentes que vienen del petróleo en nuestro modelo de producción de alimentos? Recordad, que no es solo el combustible, son los fertilizantes, pesticidas, etc… Si, de repente, alguien nos cerrara el grifo del petróleo al 100%, ¿sabes cuánto tiempo podríamos estar abastecidos? 3 días. Así de frágil es nuestro sistema alimentario con respecto al petróleo. Básicamente, el suelo de muchos de nuestros campos no es más que una esponja. Carece de nutrientes. Nosotros los ponemos todos, el agua, los fertilizantes, e incluso el calor. Pensar en las huertas de Almería. Son explotaciones insostenibles, si no es por el petróleo. Básicamente podemos plantar cualquier cosa en cualquier sitio gracias al petróleo. Como en todo debate científico, hay opiniones contrarias que señalan que estamos llegando aún al pico de producción de petróleo, pero ¿qué cambia eso? Nadie discute el hecho de que estamos usando de forma masiva un recurso finito y que cada vez será más caro de extraer. La cuestión es, ¿estamos pensando cómo vamos a sustituir todos esos componentes de nuestra cadena alimentaria? Mucho me temo que no. ¿Soluciones? Lo siguiente que estarás pensando es ¿qué podemos hacer? No lo sé. Alimentar a miles de millones de personas, utilizando métodos tradicionales dependientes al 100% de la energía solar, dudo mucho que puedan ser viables. Las energías renovables son incapaces de solucionar el tema del transporte de alimentos, ¿te has preguntado alguna vez por qué no hay diseños de camiones eléctricos? La cuestión es cómo vamos a producir además, los fertilizantes, pesticidas, plásticos, etc… que usamos. No hay respuesta más allá del petróleo, y lo que es peor, aunque hubiera respuesta, no veo ninguna iniciativa, ni nacional ni internacional, que vaya en esa línea. Lo único que se me ocurre es empezar a pensar en la alimentación como algo local. Contactar directamente con productores cerca de tu propia casa, pensar en cultivar tu propio huerto, o participar como consumidor en otro. La cuestión no es si se va a acabar el petróleo, sino cuándo. Lo mejor que podemos hacer es ponernos siempre en la peor situación. Una cosa es segura, nuestros hijos y puede que nietos, puede que necesiten ya que les enseñemos como cultivar, y puesto que nosotros, la mayoría, hemos perdido estas habilidades, no es mala idea que participemos juntos en esta tarea. ¿Y vosotros? ¿Qué otros datos manejáis sobre la sostenibilidad? ¿participáis en huertos urbanos, o granjas? Me gustaría conocer vuestras experiencias. Imágenes vía | Viktor Hertz, Por violinha, Por Steven Polunsky En Directo al Paladar | No uses bolsas de plástico o todos acabaremos comiéndolas En Directo al Paladar | Reservas de petróleo se agotan más rápido de lo previsto En Directo al Paladar | Reflexión alimentaria y energética
Fecha: Mon, 13 Feb 2012 16:23:00 +0000
17ª Fiesta de la Alcachofa en Amposta de Tarragona :
Al sur de Tarragona, encontramos Amposta a orillas del Ebro, capital de la comarca del Montsià, conocida sobre todo por su arroz y la gastronomía relacionada con ella. Pero no solo arroz vive el ampostino, también vive de alcachofas. La prueba está en que por décimo séptima vez, se ha organizado la Fiesta de la Alcachofa que se celebrará el próximo 25 de febrero. Se podrán realizar actividades diversas, visitas al museos de la zona, paseos en carruaje, mercadillo de productos típicos, vermut popular, cata de vinos y cervezas, degustación de ostras y, por supuesto, degustaciones de platos cocinados con alcachofas por los restaurantes de la zona. Tal y como dice el dicho popular, aprovechando que el Pisuerga para por Valladolid, en este caso deberíamos decir aprovechando que el Ebro pasa por Amposta, la fiesta de la alcachofa es el disparo de salida para las 9ª Jornadas Gastronómicas de Alcachofa. Como en años anteriores diversos restaurante y negocios se han sumado a estas jornadas y ofrecerán menús especialmente diseñados con alcachofas. Los distintos menús tienen un precio que oscila entre los 18 y los 35 euros. Todo el que se quiera desplazar a Amposta con este motivo, podrá disfrutar de un descuento especial en multitud de hoteles y alojamientos rurales, apartamentos, pensiones y casas de colonias de la zona. En la web de la fiesta se puede descargar el pdf del programa de actividades y de los restaurantes que participan en las jornadas. Vía | Cuina Más información | Fiesta de la alcachofa En Directo al Paladar | 16ª Fiesta de la alcachofa en Amposta de Tarragona En Directo al Paladar | Receta de ensaladilla de alcachofas y gambas
Fecha: Mon, 13 Feb 2012 06:00:00 +0000
Dietas Ancestrales. La paradoja esquimal. Mucha grasa y poca verdura :
Si hay una dieta ancestral que desafía el pensamiento convencional en el tema de la nutrición, esa es la dieta de los esquimales. Por razones obvias, no comen 5 raciones de verdura y fruta diarias, y es bastante probable que no beban dos litros de agua al día. Por contra, comen gran cantidad de grasas (hasta un 75% de sus calorías), proteínas y los hidratos de carbono se reducen al 2% del total de calorías. Sin embargo, las poblaciones esquimales están libres de la mayoría de los problemas que aquejan a gran parte de la población mundial. A pesar de tener caras “gorditas”, su índice de grasa corporal es más bajo que la media de otros países. De hecho, esa carita hinchada, corresponde a una adaptación al frío, ya que es su parte del cuerpo que más expuesta se encuentra al frío polar. Prácticamente se desconocen casos de esquimales muertos de infarto, y tampoco muestran síntomas de caries o problemas dentales. Siempre claro está, hablemos de poblaciones esquimales que sigan viviendo como sus antepasados, que cada vez son menos. ¿Están adaptados a comer de otra forma? Para nada. De hecho, uno de los problemas que tienen aquellos esquimales que se han occidentalizado, y que por tanto, han adoptado costumbres nutritivas distintas, es que en una misma generación, empiezan a tener problemas de obesidad, caries y problemas cardiovasculares. ¿Qué comen los esquimales? Básicamente, carnes de pescados, focas, ballenas, y sobre todo sus grasas. Uno de los graves problemas con las dietas basadas en una alta proporción de proteínas, es que si no se acompañan de suficiente cantidad de grasas, se vuelven tóxicas. Se produce un fenómeno conocido como intoxicación por proteínas o rabbit starvation, principalmente debido a la poca grasa de la carne de conejo y sobre todo a la falta de ácidos grasos esenciales. Bien lo saben los exploradores británicos, que se alimentaron de forma prácticamente exclusiva de carne de conejo durante sus expediciones polares. De hecho, además de sufrir intoxicaciones por proteínas, también sufrieron escorbuto por falta de vitamina C. Pero, ¿por qué los esquimales no tienen deficiencia de vitamina C? Los esquimales, a través de muchas generaciones, parece que aprendieron la lección. Uno de los trucos que utilizan para conseguir vitamina C es comer carne cruda. La carne también tiene vitamina C, pero al cocinarla se pierde. Nosotros, no tenemos problema porque tenemos fácil acceso a verduras y frutas, pero los esquimales, optaron por no cocinar ciertos alimentos y conseguir así su ración de vitamina C. Por cierto, que el que sí aprendió la lección fue Vilhjalmur Stefansson quien convivió y comió lo mismo que los esquimales durante mucho tiempo y más tarde, logró reproducir su dieta bajo un estricto control médico. Sus experiencias, le llevaron a escribir un libro titulado “Cancer, Disease of Civilization”, donde recogió su experiencia. La dieta ancestral de los esquimales está libre de una gran parte de los antinutrientes que son tan comunes en nuestras dietas. Sus grasas son saludables y tienen, debido a su origen marino, un elevado porcentaje de ácidos grasos omega-3 y además su ingesta de ácidos omega-6, es muy baja, comparada con la nuestra. Como vimos, en este post, este ratio es importante. Además, las grasas de foca y de ballena también tienen una elevada proporción de vitaminas liposolubles. En concretos vitaminas A, D y E. Pero ¿cómo consiguen el resto de nutrientes que nosotros ingerimos a través de los vegetales u otras fuentes? Pues porque también consumen gran cantidad de órganos. En concreto hígado de foca y vísceras de otros animales. Las vísceras tienen una gran cantidad de nutrientes por unidad y por tanto, les permite acceder de una forma sencilla a micronutrientes que de otra forma serían imposibles de obtener. Otra pregunta interesante es, ¿cómo puede ser que su alto consumo de grasas no les afecte y que engorden? Sería razonable pensar que las “queman” y que por tanto, no hay tiempo para que se acumulen. Puesto que hace frío, su metabolismo se acelera y esto evita que engorden. Además, tienen una vida más activa que la nuestra. Esto podría ser una explicación, pero solo en parte. ¿Por qué los esquimales que cambian de dieta a una más occidental no queman esas otras calorías? Es decir, por qué si comen otras dietas, no queman esas calorías de la misma forma. Se complica el asunto. Obviamente, al cambio de dieta también lleva consigo un cambio a costumbres más sedentarias. De hecho, muchos inuit dependen de los cargamentos de comida que les llevan por avión, y han dejado de cazar. ¿Qué nos dice su dieta? Para empezar su estudio es interesante desde el punto de vista antropológico porque durante millones de años, muchos de nuestros antepasados, vivieron en condiciones climáticas similares durante las grandes glaciaciones. En ese periodo, es muy probable que el acceso continuado a verduras, frutas y vegetales fuera muy limitado, y puede que solo se limitara a tubérculos y raíces. Por tanto, la dieta esquimal, bien podría derivar o ser muy similar a la dieta que nuestros abuelitos de Atapuerca tuvieron durante mucho tiempo. Otro aspecto importante a tener en cuenta es que, no necesariamente una dieta alta en grasas y baja en hidratos, tiene por qué ser perjudicial. Pero hay que hacer una salvedad. Si a alguno de nosotros se nos ocurriera ponernos hacer esta dieta tendríamos un problema. No porque no estemos adaptados, ya que hay exploradores como Stefansson que han comido como los esquimales y se han mantenido durante muchos años perfectamente sanos. El problema es que en nuestra sociedad, tener acceso a la calidad nutricional de alimentos que pueden tener los esquimales es muy complicado. El pescado que compramos es probable que contenga metales pesados, es poco factible comer a diario grasa de ballena, o hígado de pescado, y además, nos obligaría a cambiar unos hábitos alimentarios con los que llevamos conviviendo muchos años. Sin embargo, sí que puede ser interesante fijarnos en algunos detalles que podemos incorporar en nuestra nutrición. Por ejemplo, el consumo de grasa de pescado saludable, de pescado rico en omega-3 o de patés de hígado de pescado, que por cierto, están buenísimos. No es una dieta para todos los días, pero sí para aprender algunos detalles interesantes de ella. Imagen vía | Por (maty), Por nick_russill, AUTOR En Directo al Paladar | Dietas ancestrales.La Lección Magistral de los Abuelos de Okinawa En Directo al Paladar | Dietas Ancestrales. Kitavanos, sanos comiendo hidratos y grasas saturadas En Directo al Paladar | Llegar a la ancianidad sin probar las hortalizas
Fecha: Mon, 06 Feb 2012 06:00:00 +0000
No es el modelo "horno-caloría", ¡son las hormonas estúpido! :
En los temas de nutrición llevamos tanto tiempo oyendo hablar de calorías, que parece que es lo único que cuenta. Es un modelo que todo el mundo puede entender, lo llamaré el modelo “horno-caloría”. No hay que pasarse con las calorías, porque si ingerimos más calorías de las que quemamos, engordaremos. Por tanto, la solución a todos nuestros problemas es fácil, ingerir menos calorías. Este modelo se basa en el concepto caloría y nos asemeja a hornos. Tenemos una puerta de entrada, nuestra boca, por la que pasa la comida y un estómago que quema esta comida para darnos energía. Es fácil de entender. Pero, ¿sirve este modelo para explicar por qué engordamos? Supongamos que tenemos dos pizzerías. A una le va muy bien, y está siempre llena, nunca encontramos mesa. A otra, no le va tan bien, casi siempre está vacía. ¿Por qué la primera está llena y la segunda vacía? Según el modelo “horno-caloría” en la primera entran más personas de las que salen, mientras que en la segunda, ocurre al contrario. ¿Explica esto por qué la primera pizzería tiene éxito? Claramente, no. Pues este es el modelo que todos usamos para describir por qué engordamos, el modelo “horno-caloría”. Engordas porque comes más de lo que gastas. ¡Pues vaya noticia! ¿Y por qué fulanito, que come más que yo no engorda? Se convierte en la pregunta del millón. ¡Son las hormonas estúpido! No quería ofender, solo llamar la atención. Por fortuna, somos seres mucho más complejos que simples hornos. Básicamente somo compejísimos bailes hormonales que determinan un estado del organismo que se conoce como homeoesstais. Es como el punto de equilibrio al que tendemos. Curiosamente, muchas personas obesas, cuando se analizan sus dietas por número de calorías, no consumen más que otras personas delgadas. Pero, ¿cómo han llegado a ese punto? ¿por qué no bajan de peso? Su sistema hormonal está descompensado. Sus hormonas han ido cambiando con el tiempo y una dieta inadecuada, hasta llevar al organismo a un punto de equilibrio u “homeostais” de sobrepeso. Salir de ese punto de equilibrio, simplemente queriendo consumir menos calorías se hace muy difícil, porque las hormonas “fuerzan” al organismo a tender a ese equilibrio. Dicho de otro modo. A una persona obesa su propio cuerpo le pide comer para mantenerse como está. Sus hormonas “conspiran” (por favor, dejarme usar este término) para que coma hasta el punto de equilibrio. Comiendo lo mismo, pero en menos cantidad, no será sostenible. Al cabo de un tiempo, la situación se hará insostenible. Algo radical tiene que cambiar en su dieta, para que sus hormonas empiecen a bailar otra melodía. Esa nueva melodía es lo que las llevará a una nueva homeostasis de menor peso. ¿De qué hormonas estamos hablando? Voy a simplificar, aún a riesgo de cometer errores. Tres principalmente: insulina, leptina y grelina. La insulina es una hormona clave en el control del nivel de glucosa en sangre. Su funcionamiento se conoce bien desde hace mucho tiempo, y también su uso en diabéticos para controlar el azúcar en sangre. La insulina, se segrega por el páncreas, y hace que la glucosa en sangre no suba mucho. Para ello, o bien la lleva a los células musculares o bien estimula la conversión de la glucosa en grasa. Muchas dietas bajas en hidratos o “low-carb”. Basan su funcionamiento en este proceso. Si reduzco la ingesta de glucosa, menos cantidad de ésta se convertirá en grasa por acción de la insulina. Pero las cosas no son tan simples. Leptina (del griego Leptos, delgado) es una hormona que segrega el tejido adiposo, y que se encarga de “avisar” al organismo de que ya hay suficiente grasa. Para ello hay unos receptores en el cerebro que son sensibles a la leptina, y que cuando se activan, desencadenan una cascada hormonal que suprime el apetito, y activa el metabolismo de las grasas. Y por último está la ghrelina. Esta hormona induce el apetito y es secretada por el estómago y el páncreas. Su secreción se produce antes de comer y su acción también está ligada con las de las dopaminas, y sensaciones de placer. Se la considera la hormona antagónica a la leptina, y comparte con ella receptores. Para las tres hormonas, hay que tener en cuenta que también hay receptores específicos. En muchos casos estos receptores, se pueden llegar a saturar (fenómenos conocidos como resistencia a la insulina, leptina, etc…) y por tanto dejan de cumplir su función. El baile hormonal en acción Por ejemplo, las personas obesas pueden ser a la vez, resistentes a la insulina y la leptina. Traducción. Cuando ingieren comidas, sus células musculares, no son capaces de “tragar” más glucosa, porque sus receptores de insulina no funcionan bien. La única vía que queda es convertirse en grasas. No habría mayor problema, para eso está la leptina, para avisar de que hay mucha grasa y reducir el apetito. Pero resulta que los receptores de la leptina tampoco funcionan. Es decir, al cerebro no le llega la señal de que no hace falta comer más. Para cerrar el círculo, se sabe que hay comidas que “estimulan” la ghrelina. Comidas más gratificantes. Pensamos en algo muy rico, la ghrelina se dispara, se dispara luego la serotonina, más ganas de comer, más apetito, más cantidad de comida… Por tanto, en muchos casos, las dietas que provocan estas disfunciones en las hormonas, son las mismas. Y muchas de las dietas que funcionan son aquellas, que cambian este baile hormonal. La reducción del número de calorías ingeridas es más un reflejo de este cambio. Por ejemplo, y no es la única combinción, comidas muy gratificantes (vía ghrelina-dopamina), altas en azúcares (vía insulina) o con grasas no saludables (afectan a la leptina). Además, estas dietas vienen con antinutrientes que colaboran el la obstrucción de estos receptores de la insulina y leptina. La combinación, por supuesto, si la metemos en un horno, da como resultado, más calorías consumidas que gastadas, pero las cosas por dentro de ese horno son algo más complejas… Imagen vía | Por Lon&Queta, Wikipedia, Por thenoodleator En Directo al Paladar | La Leptina, presente en la leche materna, contra la obesidad En Directo al Paladar | Según los niveles de insulina de una persona, es más factible perder peso con una dieta baja en azúcar
Fecha: Mon, 30 Jan 2012 06:00:00 +0000
Dietas ancestrales.La Lección Magistral de los Abuelos de Okinawa :
“Dar cera, pulir cera” ¿Quién no recuerda esta frase de la película “Kárate Kid“? El maestro Miyagi, trataba de enseñar a sus pupilo los secretos del Kárate, y de paso arreglarse la valla de su chalecito. Según la película, el Maestro Miyagi era de Okinawa, lugar de una de las más cruentas batallas de la segunda guerra mundial (la cuarte parte de su población civil murió en esa batalla), cuna del Kárate y también, uno de los lugares del mundo con mayor número de centenarios, ¿tendrá algo que ver la dieta? Veamos. Composición de la dieta en Okinawa Todos sabemos que los japoneses son una de las poblaciones más longevas del mundo. Su dieta se basa en arroz, pescados, soja fermentada, verduras… Pues aunque parezca increíble la longevidad de los habitantes de Okinawa supera a los japoneses. Hasta cinco veces más centenarios viven en Okinawa en proporción que en Japón, ¿qué les hace diferentes? Un factor es la dieta. Por ejemplo, su consumo de arroz es menor que en Japón (un 20% menos) que sustituyen una especie de patata, así como su consumo de azúcar (sólo un 25% comparado con Japón) y un 75% menos de productos derivados de granos y cereales. Por el contrario su consumo de vegetales es un 300% superior, y su elección de verduras tiene los colores del arco iris. Su ingesta de proteínas es sobre todo de origen marino, de pescados y mariscos, aunque también consumen cerdo (incluyendo vísceras). Curiosamente, para cocinar suelen utilizar la manteca de cerdo. Sin embargo el consumo de cerdo se suele reservar para ocasiones especiales. También incorporan proteínas de soja fermentada como el tofu. ¿Qué conclusiones podemos sacar? Para empezar que su dieta es alta en nutrientes y baja en calorías. En mi opinión es un ajuste natural del organismo. Una vez que has aumentado los nutrientes en tu dieta, tu sensación de hambre, tu ansia por comer más se ve mitigada y esto conlleva que necesites menos calorías. La dieta de Okinawa es muy rica en nutrientes y micronutrientes, sobre todo por sus variedad de vegetales, y porque las proteínas que ingieren, al ser de origen marino, tienen elementos traza que no son fáciles de encontrar en nuestras dietas occidentales. La huerta, los amigos y el estrés Muchos de los habitantes de Okinawa cultivan o pescan su propia comida. El mantenimiento de un huerto propio les hace disponer de unos alimentos libres de pesticidas, abonos y les hace consumir de forma natural, productos de temporada. Pero además, el huerto, es una excelente forma de mantener activos a sus ciudadores. Muchos de los habitantes centenarios siguen cuidando de sus huertos a diario. Además, los huertos permiten cultivar el yuimaru, o “círculo de relaciones”. Si algo distingue a sus habitantes es que todos tienen una excelente vida social. Más allá de la dieta, muchos de ellos conservan sus amistades de “toda la vida”, hasta el día que mueren. Dieta y sociedad se unen. Y esto os va a encantar. En Okinawa, las siestas de 2 o 3 horas suelen ser habituales. Si no nos dejáramos llevar por el ritmo de vida tan estresante que nos hemos impuesto, la querencia natural que tenemos como especie, sería descansar más. Y es justo ese descanso el que nos permite asimilar mejor lo que comemos. Cuando estamos estresados, nuestros niveles de cortisol se disparan, y eso tiene unas consecuencias sobre nuestro metabolismo. En concreto, los niveles altos de cortisol disparan nuestra respuesta evolutiva de huir o luchar. En ese momento, se libera glucosa en sangre, para proporcionar la energía necesaria para estas acciones. ¿Qué ocurre hoy en día? Que tenemos un constante nivel de estrés y que luchamos o huimos poco (en el buen sentido). Curiosamente, elevados niveles de cortisol, limitan la producción de andrógenos y testosterona (hormonas anabólicas o constructoras), ¿sabéis cuáles es su precursor? La DHEA. Este precursor tiene un máximo a los 20 años, pero a medida que vamos envejeciendo vamos teniendo menos. Los ancianos de Okinawa, a diferencia de otros, tienen unos elevados niveles de DHEA. Por cierto, si alguna vez te has preguntado por qué el estrés afecta a tu sexo, aquí tienes una respuesta. Mucho cortisol implica menos testosterona y por tanto menos ganas. ¿Qué nos dice todo esto? Para empezar que su nivel de estrés y de cortisol es bajo, lo cual hace que tengan un nivel alto de DHAE. Esto hace que tengan, niveles óptimos de unas hormonas clave en la vitalidad. Además tienen una nutrición muy densa que les hace ingerir menos calorías. Resultado, bajas tasas de obesidad y elevadas de longevidad. No son “genéticamente” especiales En los años 30 algunos habitantes de Okinawa fueron trasladados a trabajar en las plantaciones de caucho de Brasil. Como os podéis imaginar la dieta en esas condiciones poco tenía que ver con su dieta ancestral. El resultado es que en una sola generación su esperanza de vida bajó nada menos que ¡17 años! Por tanto, no es una cuestión solo de genética. No es que los habitantes de Okinawa sean más longevos, sino que todos podríamos serlo. De hecho, Okinawa es sede de una base militar americana, desde hace muchos años, y poco a poco, la cultura de la comida rápida ha ido calando entre su población más joven. Curiosamente, ahora se encuentran con una situación, en la que tienen una población anciana relativamente sana, mientras que la población más joven tiene problemas de obesidad, hipertensión, diabetes, etc… No se trata solo de llegar a los 100 años, sino de llegar lúcido y con facultades a edades avanzadas. Desde luego, la lección magistral de los abuelos de Okinawa, nos señala un posible camino. Por último, tengo el verdadero placer de presentaros al genuino señor Miyagi. Imagen vía | Por N.kimy, Por Ricymar Fine Art Photography, Por ysn0706 En Directo al Paladar | La dieta de los palillos En Directo al Paladar | Cómo hacer sushi en casa I. Receta En Directo al Paladar | Sushi de atún, cebolla dulce y crema de queso. Receta
Fecha: Thu, 26 Jan 2012 19:15:00 +0000
En Tokio, un restaurante con dietista incluido :
A pesar de que la dieta japonesa es menos calórica que la occidental, lo cierto es que tras encuestas realizadas por el gobierno japonés entre los ciudadanos, resultó que más del 70% de la población estaba preocupada por su peso. Así que mientras la obesidad acaba por llegar a esta nación asiática, la alimentación saludable se ha convertido en una tendencia entre los japoneses. La obsesión por llevar una vida sana y el control del peso corporal puede llegar a límites extremos como en este caso de Tokio, en donde la semana pasada se ha abierto un restaurante con dietista gratuito incorporado. El concepto es el siguiente, al entrar en el local y antes de pedir el menú en una máquina, nos atendería un nutricionista que eso sí, de forma gratuita, examinaría nuestra condición física y peso elaborando un menú diario o semanal que no superará las 500 calorías. Después pasaríamos a la mesa como es habitual, en la cual también tendríamos instaladas unas básculas para el control de peso de los alimentos en el caso de que el cliente no pudiera pasarse de unas determinadas cantidades. Así que cuando te sientas a comer, ya has sido pesado y medido minuciosamente después de que te haya preparado el dietista un menú ?a la carta? personalizado. Pero todo este montaje en realidad tiene su origen en que el propietario del local no es más que el dueño de una conocida marca de básculas en Japón para el control del peso y de la grasa corporal y que ha visto en este proyecto, una clara maniobra de marketing para asociar su empresa a un estilo de vida sano. Desde luego que el concepto, aunque sea por una alimentación saludable, no es que me atraiga mucho. Pues pensar que para un día que voy a comer a un restaurante tengo que pasar tantos controles del nutricionista, prefiero sinceramente quedarme en casa. Otro caso sería si fuese el menú diario de una persona que por obligación deba comer todos los días fuera y pueda de esta manera llevar un control y no ?pasarse? en su alimentación cotidiana. Pero en Japón no deben de pensar lo mismo que yo, pues se forman largas colas de clientes de más de cuatro horas para comer en dicho local y ser atendidos por el dietista. Imagen | Yto Más información | Tanita En Directo al Paladar | Cuidado con las dietas milagro. Aprende a reconocerlas En Directo al Paladar | las dietas milagro a examen en Vitónica
Fecha: Thu, 26 Jan 2012 07:00:00 +0000
Consejos para ganar peso con salud con ayuda de la cocina :
Aunque generalmente nos centramos en los deseos de adelgazar que afectan a la mayoría de la población en esta época del año, hoy daremos consejos para ganar peso con salud con ayuda de la cocina, pues aunque se trate de la minoría, algunas personas desean engordar para no verse tan delgados con la llegada del verano. Así, para aquellos que desean ganar peso sin descuidar la salud, es decir, sin atiborrarse de comida chatarra y frituras ricas en grasas malas y calorías, os dejamos consejos y claves para enriquecer comidas con nutrientes saludables más allá de sumar calorías. Claves para lograr un balance calórico positivo Sin duda para ganar peso se requiere ingresar más calorías al cuerpo que las que se gastan, por lo tanto, debemos para lograr un balance calórico positivo afectar la alimentación de manera de sumar calorías derivadas de nutrientes saludables, pues no podemos aconsejar si intentamos cuidar la salud del organismo, dejar de moverse y volverse sedentario. Entonces, lo primero que debemos hacer para ingresar más calorías sin sentir una sensación de plenitud e hinchazón abdominal que incomoda es fraccionar aun más la dieta. Seguiremos consumiendo iguales volúmenes de alimentos pero quizá agregaremos una o dos comidas pequeñas, para ello, lo ideal es comenzar con un desayuno adecuado, sumar media mañana, después almorzar, merendar, agregar una ingesta a media tarde y por último cenar. Asimismo, para evitar el malestar por comer más y demasiado que suelen experimentar las personas cuando consumen porciones más grandes que lo habitual, lo que haremos es conservar el volumen de los platos pero incrementar sus calorías, es decir, aumentar la densidad calórica de las preparaciones. Así como es muy complejo reducir las porciones para lograr adelgazar, también es muy difícil aumentar la cantidad ingerida en quienes desean engordar, por ello lo mejor es agregar calorías sin que se perciba este incremento en el volumen de los platos y la cantidad a consumir. Por otro lado, debemos evitar la sensación de saciedad precoz en quienes consuman alimentos, por ello, alimentos que retrasan la digestión y que dan mucha saciedad serán desaconsejados en las preparaciones. Entonces, para no aumentar volumen y no exigir tanta masticación que favorezca la saciedad, evitaremos por ejemplo vegetales frescos y pastas al dente, así como también podemos evitar alimentos como arroz o pasta integral. Éstas son algunas claves para lograr un balance calórico positivo con mayor facilidad. Consejos para aplicar en la cocina si deseamos ganar peso con salud Basándonos en las claves antes dadas de fraccionar la dieta, conservar los volúmenes pero aumentar la densidad calórica de los platos cuidando que éstos no produzcan saciedad precoz, podemos aplicar los siguientes consejos e ingredientes para preparar recetas apropiadas para coger peso con salud, es decir, para sumar calorías no vacías sino que derivan de buenos nutrientes. Mezclar huevo en preparaciones como puré, relleno de pastas y carnes, pasteles y budines sin batir sus claras a nieve, de manera de no sumar volumen y aire sino más bien agregar proteínas y grasas buenas a las preparaciones con el objetivo de sumar calorías sin que se perciba en el plato.Agregar leche en polvo a un batido, un vaso de leche, un yogur, un puré o también a un relleno de pastas. Ésta agregarán sobre todo proteínas de calidad y calorías no vacías, pues además nos ofrece calcio, vitamina A, D y potasio. Se disuelve fácilmente y prácticamente no espesa, no agrega volumen, ni altera el sabor de las preparaciones.Emplear nueces, almendras u otras frutas secas trituradas o en polvo para saborizar un puré, para rebozar, para adicionar a un yogur o batido, de esta forma estaremos consumiendo grasas de buena calidad, proteínas vegetales y calorías concentradas con buenos nutrientes sin sumar volumen y reduciendo su poder de saciar porque no exigiremos masticación ni ocuparemos volumen al triturarlas o echarlas como polvo. Utilizar preparaciones como pastas rellenas, purés, budines o batidos en donde podemos adicionar elementos sin incrementar el volumen del plato, pues no será lo mismo una lasagna de verduras cocidas que incorpore carne picada, queso rallado, huevo batido y leche en polvo así como polvo de almendras que unos macarrones con salsa de espinacas, almendras, carne, queso y demás, pues en este último plato tenemos mucho más volumen que en una pasta rellena o emapanada cuyo relleno contiene todo lo antes dicho.Adicionar frutos secos pulverizados a hamburguesas y albóndigas antes de cocinarlas, de manera de sumar calorías sin percibirlo.Emplear frutas y verduras varias pero cocidas para no agregar mucho volumen ni dar gran poder saciante al plato. Como podemos ver, se trata de sumar calorías que deriven de buenos nutrientes y no de sumar calorías de mala calidad como aquellas derivadas de azúcares, frituras, nata o manteca. Además, intentamos enriquecer las preparaciones sin agregar volumen a las recetas. Con estos consejos en mente, algunas preparaciones que pueden ayudarnos a ganar peso con salud son: Pollo relleno de ciruelas y nueces en cuyo rellenos concentramos calorías derivadas de las pasas y las nueces.Empanadillas de nueces, manzana y gorgonzola que constituyen una masa rellena en cuyo relleno se agrupan buenos nutrientes y calorías derivadas del queso, las manzanas cocidas con poca fibra y deshidratada así como las nueces.Lasaña de pollo donde combinamos pasta cocida e hidratada que no tiene gran valor saciante con todas las calorías que podemos agregar con un relleno a base de pollo, queso y verduras cocidas.Batido de kefir con frutas que logra un vaso del batido en el cual se suman vitaminas y minerales de las frutas, proteínas del kéfir, nueces concentradas en calorías así como semillas de sésamo. El mismo volumen que un vaso de leche con más del doble de las calorías del mismo. Merluza en costra de panko y nueces que nos ofrece las calorías de la costra derivadas de grasas buenas, antioxidantes y micronutrientes buenos. En Directo al Paladar | Los frutos secos, un pequeño gran tesoro En Vitónica | Los mejores alimentos para engordar con salud Imagen | Bryan Gosline y ChelseaWa
Fecha: Mon, 23 Jan 2012 06:00:00 +0000
Cuando la especulación financiera mata de hambre. Literalmente. :
La hambruna vuelve a África. Es un mal recurrente que aparentemente no tiene solución. Identificar una única causa sería complicado, pero hay una que es cada vez más clara. El hecho de que los alimentos se hayan convertido en algo con lo que especular. Las materias primas, y con ellas los alimentos, se han convertido en un valor refugio para muchos inversores. Esto no ha ocurrido de una forma casual, toda historia tiene un comienzo…. Mercados de alimentos a futuros (simplificado) La especulación con los alimentos siempre ha existido y además, es necesaria en el mundo en el que vivimos. Me explico. Cuando un agricultor cultiva un campo, no puede saber a priori a qué precio le van a comprar la cosecha, así que asume un riesgo. Cuando recolecta, se puede encontrar con la desagradable sorpresa de que lo que ha cultivado le cuesta más de lo que ha invertido por ello. Es ahí donde entran los seguros agrarios y cierta especulación. El mecanismo sería el siguiente: No te preocupes, nosotros te garantizamos que te compramos el kilo de lo que produzcas a X. Si baja por debajo, tu cobrarás X, y si sube, tu te llevas X+La subida, y nosotros nos quedamos con una parte. Esto da la garantía al productor de que siempre va a producir a un precio mínimo, y a la sociedad en general de que siempre vamos a tener producción más o menos constante. ¿Qué hace la “aseguradora” si el precio de venta es menor que X? Pues almacena el excedente, y cuando suban los precios lo vuelve a poner a la venta. Con muchos agricultores asegurados y un buen silo, puede ser un buen negocio. De hecho, este mecanismo garantizó una estabilidad de precios de los alimentos durante mucho tiempo. Para que os hagáis una idea sería como una presa, pero en vez de agua, tendríamos alimentos. Los mercados financieros entran en juego Había compañías especializadas en este tipo de negocio, pero que también conocían el mundo alimentario. Ponían en contacto el mercado de compra-venta de materias primas con los agricultores. Pero todo cambió en el año 2000. En ese momento hubo un crack en la bolsa, debido a las empresas .com, muchas acciones se desplomaron, y con ellas muchos fondos de inversión y pensiones perdieron dinero. Fue en ese momento, e impulsados por los gobiernos, cuando se empezó a mirar a los alimentos como refugio de inversión. Históricamente, sus fluctuaciones de precios eran independientes de las acciones y así se diversificaba el riesgo. Se abrió la puerta a que los grandes fondos de inversión pudieran entrar en este negocio. ¿Y cómo? Pues con lo que se conoce como mercado a futuros. Es decir, a futuro (dentro de N meses) creo que el trigo valdrá X y compro N papeles diciendo que valdrá X, imitando (y no es casual la elección del término) cómo funcionan los mercados reales explicados antes. El problema con esto es que estos fondos, no se juegan la piel en ello, es decir, no almacenan grano, solo compran papeles. Estos mercados basan sus precios en índices (ver más abajo) que no solo incorporan alimentos, y que como se puede observar en la siguiente gráfica, se correlacionan muy bien con la cantidad de inversión que se ha ido incorporando en ellos. A más dinero, más han subido estos índices. Índices, por cierto, que crean empresas como Goldman & Sachs. Si el precio baja no se “comen” el excedente, pueden perder dinero, pero está limitado y además hay otros productos financieros (seguros) que les pueden cubrir. Esto puede crear, y así lo ha hecho, una espiral especulativa sobre los precios de los alimentos como podéis ver en la siguiente gráfica. Es un negocio lucrativo. Tal y como están las bolsas, es un valor de refugio, pero ese refugio es a costa de miles de personas, para las que un incremento del 120% en el precio del arroz o el trigo es una auténtica tragedia. Por ejemplo, en Camerún, una familia emplea el 50/60% de sus ingresos en comida, nosotros apenas el 20% (gracias en parte a los subsidios de la EU que son la parte del león del presupuesto europeo). La desnutrición es una tragedia que va más allá de la pérdida de vidas humanas. El hecho de que miles de niños estén desnutridos, conlleva unas graves carencias nutricionales, que también afectan a sus desarrollo intelectual. Por ejemplo, la carencia de ácidos grasos omega-3 para una óptima función cerebral. Si ni siquiera pueden comprar grano, para qué pensar en alimentos nutricionalmente más densos. El aumento del consumo por China e India Un argumento habitual de quienes defienden la utilidad estos fondos, es que la demanda mundial de alimentos se ha disparado por culpa de China y de la India y no por la especulación. Es cierto, pero solo en parte. Los datos actuales no avalan del todo esa hipótesis, y no justifican por sí solos la subida en el precio total. Un aspecto que también podría estar jugando un papel importante en la subida de precios de ciertos alimentos, es la producción de biocombustibles (bioetanol o biodiesel), masivamente subvencionada en algunos países. Como digo, los mecanismos a futuro que funcionaban antes eran importantes, porque en sociedades tan especializadas como las nuestras, en las que la población agraria es un porcentaje pequeño del total, necesitamos cierta estabilidad en la producción para garantizar el abastecimiento. Esos mecanismos, garantizan ingresos al agricultor, beneficio al asegurador y abastecimientos a la población. El grave problema es que desde principios de siglo, se ha abierto la puerta a gente que no es del negocio. Ellos solo ven números en una pantalla de ordenador, y jamás verán o han visto un grano de arroz o trigo en la realidad. En realidad, se ha mezclado la inversión y controlada especulación productiva (los graneros y los stocks) con la inversión de índices y mercados. El problema es que la naturaleza tiene sus ritmos, que dejan de formar parte de estos índices de mercado. Lo único que cuenta para muchos especuladores, son sus opciones a futuro, es decir lo que creen o esperan que ganarán. No tienen silos, no almacenan el grano, no conocen a los agricultores, no les transmiten información de cómo van los precios y por supuesto, nunca, nunca, nunca, pasan hambre. Millones de personas, sí. Imagen vía | FAO, por IFRC En Directo al Paladar | La subida del precio de los cereales provoca un notable aumento del coste de algunos productos alimentarios En Directo al Paladar | Italia, cuna de la pasta es hoy un país sin pasta En Directo al Paladar | ¿Los biocombustibles no inciden en el mercado alimentario?
Fecha: Sat, 21 Jan 2012 21:25:00 +0000
Qué es el buttermilk :
El otro día preparando una receta que pronto os traeré, me encontré que entre sus ingredientes figuraba el buttermilk. Así que quise saber algo más de este suero de leche pues ahora, que cada vez es más frecuente hacer traducciones de libros americanos y norte europeos, es típico verlo formando parte de cualquier receta sobre todo en bollería y bizcochos. El concepto que tenemos aquí del buttermilk es el de mezclar leche a la que le hemos añadido unas cucharadas de zumo de limón y, como todavía es difícil encontrarlo de forma habitual en nuestras tiendas, casi siempre nos tenemos que conformar con esta versión casera para salir del paso, pero ¿qué es en realidad el buttermilk? Originalmente es el líquido que se obtiene al batir la nata para transformarla en mantequilla. Su aspecto es parecido a la de leche desnatada pero su sabor es ligeramente amargo como consecuencia de la maduración de la nata en dicho proceso de transformación. Este suero de leche se bebía habitualmente ya en la Edad Media, siendo en Gran Bretaña bebida de pastores y lecheras durante cientos de años. A finales del siglo diecisiete y principios del dieciocho pasó a ser bebida de moda en las grandes ciudades. Extendido por todo el mundo entró a formar parte de elaboraciones tradicionales como cuajadas en Oriente Medio o preparaciones como hangop típico de los Países Bajos. Tras unos años de decadencia y en donde se incluyó casi exclusivamente en la fabricación de productos alimenticios pero no a consumirse como tal, resurgió como una alternativa saludable a la leche entera pues tenía muchísima menos cantidad de grasa, siendo su sabor un poco amargo menos empalagoso y más interesante que la leche de vaca desnatada. En la actualidad lo que se vende por buttermilk es en realidad leche desnatada fermentada con un tipo de bacterias denominadas estreptococos que producen una transformación de la lactosa en ácido láctico, pasando posteriormente a ser tratada con calor para detener la acción bacteriana y frenar la fermentación. En repostería se usa frecuentemente para aumentar la esponjosidad y mejorar el sabor en preparaciones tales como bollería o bizcochos y aunque no es fácil encontrarlo, cada vez son más los establecimientos que ya cuentan con él en sus estanterías. Imagen | Grongar en Flickr En Directo al Paladar | Qué es la cebada En Directo al Paladar | Qué es el té chai
Fecha: Mon, 16 Jan 2012 06:23:41 +0000
Dietas Ancestrales. Kitavanos, sanos comiendo hidratos y grasas saturadas :
Hoy quiero dar comienzo a un serie de posts (espero que uno al mes para no cansar) sobre alimentación y nutrición en poblaciones ancestrales. Tengo que decir que no soy antropólogo, y que me basaré en las referencias que se puedan encontrar en la web o libros. ¿Qué tiene de interés estudiar qué comen otras poblaciones? Mucho. Casi todos damos por sentado que nuestra dieta basada en la agricultura y la ganadería, es la única que existe. Sin embargo, esto no fue así durante millones de años. Solo hace unos 10000 años es cuando venimos plantando, cultivando y domesticando un selecto grupo de especies vegetales y animales que se consumen de forma masiva en todo el mundo. Esto no fue así durante mucho tiempo, y lo que ahora nos parecen raras excepciones, pueden haber sido más bien la norma durante mucho tiempo. Una de esas curiosas excepciones son los kitavanos, habitantes de las islas del pacífico occidental. Los kitavanos tienen un interés especial, porque al igual que los esquimales, desafían uno de las modas nutricionales más recientes. A saber, los hidratos de carbono engordan. La otra moda, en las antípodas geográficas y nutricionales, son los esquimales, retando el postulado de “las grasas engordan”. Pero empecemos con nuestros amigos kitavanos. ¿Por qué los Kitavanos? Vivir en una isla tiene ventajas e inconvenientes tanto para sus habitantes como para la ciencia. En este caso, parece que para ambos. Los kitavanos, han estado relativamente aislados del mundo, lo que les ha permitido librarse de algunos de los problemas de la civilización moderna. Por otro lado, ha ofrecido a los investigadores una excelente ventana al pasado para investigar. El principal estudio lo realizó el Dr. Steffan Lindeberg en el año 1989. De este estudio leemos: Los residentes de Kitava viven exclusivamente de los tubérculos (ñame, boniato, malanga, yuca), fruta (plátano, papaya, piña, mango, guayaba, sandía, calabaza), verduras, pescado y coco [27-29]. Menos del 0,2% de la ingesta calórica de los alimentos es de tipo occidental, tales como grasas, productos lácteos, azúcar, cereales y alcohol, en comparación con aproximadamente el 75% en Suecia [30]. La ingesta de vitaminas, minerales y fibra soluble es, por lo tanto muy alta, mientras que el consumo total de grasas es bajo, alrededor del 20% E [28], así como el consumo de sal (40-50 mmol Na/10 MJ en comparación con el 100-250 en Suecia). Debido al alto nivel de consumo de coco, la grasa saturada formada una parte importante de la ingesta calórica total, como es el caso de Suecia. Sin embargo, el ácido láurico es el dominante en la dieta de ácidos grasos saturados en comparación con el ácido palmítico en Suecia. La desnutrición y el hambre no parecen ocurrir Hay algunos factores chocantes en esta conclusión. La mayor parte de los hidratos vienen de tubérculos o raíces y frutas y no de cereales, legumbres o arroz. Comen pescado en vez de carne, y sus consumo de grasas se limita al que puedan conseguir de los pescados y al coco. Curiosamente, el coco tienen una elevada proporción de grasa saturada. Tampoco toman lácteos o azúcar. Es decir su dieta está casi libre de antinutrientes y sus grasas están muy equilibradas, con un consumo de proteínas moderado. Hidratos, Grasas y Hormonas Hay varias cuestiones a discutir aquí, si los hidratos de carbono engordan, ¿cómo es que los kitavanos no están, para nada, gordos?. Si las grasas saturadas son malas para el corazón, ¿cómo es que los kitavanos apenas tienen ataques al corazón? La teoría de los hidratos engordan tiene su base en que disparan la secreción de insulina, que en cascada provoca que se almacene el azúcar “sobrante” en forma de grasas. Esto es así, pero no es tan simple. También entran en juego otras hormonas, como la leptina. La leptina, es secretada por el tejido adiposo y viene a jugar el papel antagónico de la insulina. Se encarga de “avisar” al cerebro de que ya tenemos suficiente grasa y que no hace falta comer más. Es decir, suprime el apetito. Sin embargo, hay factores que provocan una situación en la que el cerebro no es capaz de procesar la leptina, situación conocida por resistencia a la leptina. El problema con muchas dietas occidentales es que provocan un efecto combinado en ambas hormonas, por un lado disparan la secreción de insulina, y por otro provocan resistencia a la leptina. Resultado inmediato, acumulación de grasa y por tanto obesidad. Estos dos factores están fuera de la dieta ancestral de los kitavanos. Los hidratos que consumen son complejos, en forma de almidones y no refinados, y además van siempre acompañados de fibra natural. Además, no son causantes de resistencia a la leptina. ¿Y las grasas saturadas? En este caso se ve que las grasas saturadas per se, no suponen un problema en el contexto de esta dieta. También hay que resaltar que apenas ingieran grasas poli-insaturadas y que las que ingieren provienen principalmente de los productos del mar, ricos en omega-3. Por cierto que las proteínas que ingieren provienen principalmente del mar y mención especial tiene su consumo de ostras. De hecho, en estas islas del pacífico, muchas tribus que viven en el interior, en las montañas, suelen comerciar con las tribus costeras para conseguir ostras. Este consumo de alimentos del mar, hace que su ingesta de micronutrientes esenciales sea muy superior a otras dietas. Estos “pequeños” detalles también tienen una gran importancia en nuestro metabolismo. Conclusiones La principal es que hablar de una dieta alta o baja en hidratos, no tiene mucho sentido. Dime de qué hidratos hablas y te diré de qué careces. Lo mismo se puede decir con las grasas. Muchas dietas milagro actuales, claman contra los hidratos (en general) y la realidad es que en nuestra sociedad, hidratos significa azúcar y harinas refinadas, pero no son todos los hidratos. Poblaciones ancestrales han venido consumiendo hidratos en grandes cantidades sin que se presentaran mayores problemas para su salud, y exactamente lo mismo ha ocurrido con las grasas. Lo veremos con los esquimales. Imagen vía | Por naturemandala,Por Karen Blix, Por egvvnd En Directo al Paladar | Ostras, un delicioso producto del mar En Directo al Paladar | Índice glucémico: ¿qué es y cómo reducirlo en la cocina?
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PROGRAMA PSIQOBEST ® TIP DEL DIA !
 
- DURACION: 24 sesiones.
- FRECUENCIA: 1 cita quincenal.
- Estudio y caracterización del estilo de vida del paciente
- Identificación y tratamiento de factores psicológicos asociados.
- Técnicas de modificación cognitivo-conductual en las áreas de:
▫ actividad física no dirigida, nutrición, relaciones interpersonales.
- Modificación integral y definitiva del estilo de vida.
- Reconocimiento y manejo de los determinantes de las recaídas.
- Ajuste individual para una óptima tolerancia del programa.
- Sin medicamentos supresores del apetito, ni otras sustancias
peligrosas para la salud.
- Sin dietas restrictivas muy bajas en calorías.
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