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Fecha: Sat, 19 May 2012 07:00:00 +0000
Cómo añadir sabor a la cocina vegetariana :
La cocina vegetariana se asocia a menudo con una cocina dietética pobre en sabores. Pero no tendría por que pasar, si con algunos alimentos, podemos añadir un toque especial a la hora de preparar nuestros platos. Es cierto que la carne aporta un gusto en los guisos y cocidos difícil de encontrar entre los vegetales y las especias, pero con un poco de imaginación y acostumbrando nuestro paladar es fácil llegar a olvidar que nuestros cocidos y platos de legumbres no llevan carne. Existen muchos alimentos que ya de por sí tienen colores y sabores particulares y que al unirlos a nuestros platos de base todavía se acentúan más esas características. Por lo que si sigues una dieta vegetariana o estas acostumbrándote a ella, te conviene tenerlos de mano y como fondo de despensa, pues van a ser los que hagan que tus platos vayan ?directos a tu paladar?. Comenzamos con las hierbas y especias, tales como el curry, comino, cilantro, cúrcuma, estragón o menta, ya sean frescas, si tienes la posibilidad de tenerlas, o desecadas y en polvo. Cualquiera de ellas ofrece un delicioso sabor espolvoreadas sobre verduras o platos de quinoa. Incluso especias más exóticas como la mezcla marroquí Ras el Hanout, nos sirven para aportar una dosis de sabor extra a nuestros platos de legumbres. Semillas y frutos secos, ricos en proteínas, vitaminas y minerales. Aparte de ser una fuente de beneficiosas propiedades, las semillas de amapola, calabaza, girasol, sésamo o piñones, ya sean crudos o un poco tostados, añaden un toque crujiente a cualquier ensalada. También las nueces, albaricoques, ciruelas, arándanos o pasas, que mezclan si no lleváis una dieta vegana, de una forma deliciosa con cualquier queso azul, aportando un toque picante y creando una combinación de sabores muy interesantes. Los aceites vegetales, aparte del clásico de oliva, búscalos de distintas variedades, como de sésamo, de trufa, de avellanas o de nuez, cada uno con sus características servirán para aderezar tus ensaladas, verduras al vapor, crudités e incluso rissottos. Vinagres, pasa lo mismo que con los aceites. Hay tantas variedades que la elección se hace difícil. Vinagres balsámicos, de frutas como frambuesa y manzana, de sidra, de Jerez, todos son ideales para realzar sabores en nuestros carpaccios vegetales y ensaladas. O incluso ralladura de limón, naranja o lima, para dar un toque refrescante a los purés de patata, los platos de pasta e incluso berenjenas asadas y champiñones a la plancha. Pero si queréis recordar platos más tradicionales recurrir al pimentón, que nos aporta si tenemos añoranza de carne, un sabor a chorizo ahumado a nuestros garbanzos, lentejas, humus e incluso verduras. O quizás os apetecería más aderezar vuestra comida con tomates secados al sol o semisecos en aceite, que también añaden textura y sabor a nuestras salsas y guisos. La salsa de soja, sirve perfectamente como sustituto de la sal, añadiendo sabor pero también color a nuestros platos vegetarianos y sobre todo al tofu, con el que combina especialmente bien. Y también es fácil recurrir a los encurtidos, fáciles de tener a mano en casa envasados en conserva. Alcaparras y aceitunas son ideales para añadir a verduras a la plancha, salsas de tomate, para dar gusto al humus o ensaladas y por descontado a nuestras preparaciones de pasta. Está visto que no hace falta recurrir a la carne para hacer más sabrosos nuestros platos y es que tenemos en nuestra despensa gran variedad de productos que le añaden a la cocina vegetariana sabor, textura y color. No los desperdiciéis y tampoco olvidéis sus grandes beneficios nutricionales. Imagen | Lablasco | Steffenz En Directo al Paladar | Dieta vegetariana: Ventajas y desventajas y como favorecer la salud con la misma En Directo al Paladar | Proteínas estrella en las dietas vegetarianas
Fecha: Thu, 17 May 2012 09:28:00 +0000
El pan: un alimento básico, noble y muy nutritivo que injustamente maltratamos :
El pan no sólo puede ser un plato por sí mismo, sino que puede ser ingrediente de una receta o el acompañamiento ideal de una comida. Es un alimento que incluimos a diario en desayuno, almuerzo, merienda y cena. En definitiva, se trata de un alimento básico, noble y muy nutritivo que aun así, maltratamos injustamente. Los nutrientes del pan Su composición básica se desprende de la harina que le da origen, por lo tanto, los panes en general tienen como protagonistas de sus nutrientes a los hidratos de carbono. Quizá por ello, muchos creemos erróneamente que el pan engorda, como ya hemos habado acerca de los falsos mitos que existen. Sin embargo, los hidratos de carbono que posee el pan son en su mayoría complejos, es decir, no se trata de azúcares simples, sino que al organismo le lleva un poco de tiempo metabolizarlos. Además, los hidratos de carbono complejos del pan aportan 4 Kcal por gramo al igual que los hidratos que posee la fruta o la verdura. En definitiva, el pan no engorda y en su versión tradicional, apenas aporta grasa, pues el 80% de las calorías que ofrece derivan de sus hidratos, mientras que el pan francés o el pan blanco que elaboramos en casa, siempre contiene menos de un 5% de grasa en su composición. Una porción de pan de unos 30 gramos aporta unas 85 Kcal, igual que un vaso de refresco que sólo aporta azúcar y ninguna vitamina, mientras que el pan, además de hidratos y pocas calorías, nos ofrece buenas vitaminas y minerales para el organismo. Aunque mucho depende de su composición, generalmente el pan es fuente de sodio, potasio, fósforo y calcio, mientras que también ofrece vitaminas del complejo B necesarias para el correcto funcionamiento del sistema nervioso. Por supuesto, existen algunas diferencias entre el pan blanco y el pan integral, pues dado que el primero se elabora con harinas refinadas y el segundo conserva parte de la corteza del grano, el pan integral aporta más vitaminas y minerales así como también, posee más proteínas y fibra, lo cual dificulta la digestión y por ello, da más saciedad al organismo, pero su aporte calórico no varía notablemente. Exceptuando casos en donde se añade grasa a la elaboración, el pan blanco o integral es un alimento muy noble, con valiosos nutrientes y que no aporta notables calorías a la dieta. Además, las principales fuentes de energía en nuestra alimentación deben ser los hidratos, justamente los nutrientes que predominan en el pan. Por ello a diario podemos ingerir pan aun si estamos en plan de adelgazamiento, momento en el cual reduciremos la cantidad a unos 100 o 150 gramos al día y escogeremos pan integral para saciarnos antes. Beneficios del pan para la salud Injustamente siempre maltratamos al pan prefiriendo a las galletas que poseen más grasas o escogiendo tostadas que no son más que el pan deshidratado por efecto del calor. Además, muchas veces eliminamos el pan de la dieta al creer que este nos hincha o engorda cuando hemos dicho que el pan puede consumirse a diario sin problemas porque no aporta muchas calorías y además, casi no tiene grasas. Por otro lado, se sabe que los niños que comen pan tienen menos exceso de peso y mejores valores de colesterol así como de otros lípidos en sangre, quizá porque al consumir más pan, la dieta se obtiene la mayor parte de las calorías de los hidratos, como es aconsejable para una dieta equilibrada. Asimismo, los hidratos son el principal alimento del cerebro, por lo tanto, deben estar presentes a diario en nuestra dieta y qué mejor que obtenerlos mediante alimentos como el pan que podemos combinarlo con variedad de ingredientes. El pan por otro lado, es fuente de potasio, un mineral que se necesita para el buen funcionamiento de los músculos así como para la salud del corazón, pues en equilibrio con el sodio regulan la presión arterial. Y si bien el pan es una gran fuente de sal, desde hace casi tres años el pan español tiene menos sal lo cual lo vuelve un alimento más saludable aun. Para quienes tienen diabetes que creen no pueden consumir pan, la mejor alternativa es consumir pan de salvado o integral, o bien añadir semillas al pan común, para sumar fibra que reduzca la absorción de hidratos y el índice glucémico, favoreciendo así, el control de la glucosa en sangre. En quienes son celíacos existen alternativas de panes a base de maíz o harinas de mandioca o arroz. Por lo tanto, no hay impedimentos para incluir el pan a la dieta, sino que todos podemos disfrutar de este alimento tan noble para el organismo en diferentes versiones o como parte de variadas preparaciones. Algunas recetas de panes muy nutritivos y con variadas vitaminas y minerales son: Pan de centeno con nueces y semillas.Pan de molde integral.Pan de aceitunas griego.Pan integral de centeno.Baguette o pan francésPan de yogurPan de pita integral Creo que nadie podrá resistirse a una rebanada de pan en la mesa, pues sabiendo sus buenos nutrientes y los grandes beneficios que su consumo puede aportar a la salud, sin duda no hay motivos para dejar a este alimento tan noble fuera de la dieta. En Directo al Paladar | ¡Ay! el pan En Directo al Paladar | Cómo hacer pan casero Imagen | Cogdogblog
Fecha: Tue, 15 May 2012 08:00:00 +0000
Jamie Oliver promueve las clases de cocina en la escuela :
Aún el otro día nuestro compañero Minue nos acercaba una impactante noticia sobre el blog que escribía una niña inglesa y en donde relataba la mala alimentación que recibía en su colegio, y ya me encuentro con otra campaña a favor de la alimentación saludable entre los niños británicos, promovida por el famoso cocinero Jamie Oliver. Así que debe de ser bien cierto que los niños ingleses se alimentan verdaderamente mal. El chef británico ha escrito nada menos que una carta de petición al gobierno en donde le pide al primer ministro David Cameron, que se instaure como asignatura y con una duración mínima de veinticuatro horas lectivas, lecciones prácticas de cocina y alimentación saludable dentro del programa educativo en niños de entre cuatro y catorce años. Y es que los ingleses están poniéndose en cabeza como uno de los países del mundo con mayores índices de obesidad. Esto ha creado una creciente preocupación entre el personal sanitario, así como cocineros y profesionales del deporte, que ven como una salida a este problema el hacer ver a los más pequeños lo necesaria que es una alimentación variada y saludable. Esperando que en un futuro esta filosofía llegue a aplicarse en sus casas, abandonando poco a poco las comidas preparadas y listas para llevar, tan de moda ahora entre la población inglesa. A la petición al gobierno de Jamie se han unido también otros famosos como el futbolista de la selección británica Gerrard, que en colaboración con el presidente del Real Colegio de Médicos de Medicina General y Pediatría, van a intentar unidos conseguir sus propósitos y que los niños británicos aprendan poco a poco a comer mejor desde pequeños y puedan disfrutar así de los beneficios que supone un estilo de vida saludable. Imagen | Thebeav En Directo al Paladar | El día mundial de la revolución de los alimentos En Directo al Paladar | Las comidas en 30 minutos de Jamie
Fecha: Mon, 14 May 2012 04:00:00 +0000
Ayuno intermitente. Saltarse comidas como fuente de salud :
Atreverse a proponer el ayuno intermitente en un blog como Directo Al Paladar puede parecer contradictorio. Hay que comer 5 veces al día y saltarse las comidas es malo. Esta afirmación es casi un hecho probado dentro del mundo de la nutrición. Parece que nadie la pone en duda, pero ¿tiene base científica y antropológica?. Y lo que es más importante, ¿tiene sentido ayunar?, ¿aporta alguna ventaja? Antropológicamente el ayuno intermitente lleva con nosotros millones de años. Desde tiempos inmemoriales, el acceso el 100% del tiempo a cualquier fuente de comida no ha sido posible. Las poblaciones prehistóricas, podrían vivir ciclos de escasez y abundancia, y es más que probable que, en muchas ocasiones, no pudieran probar bocado, o que su acceso a las distintas fuentes de alimentos fuera muy limitado. Además, es muy probable que nuestro periodo de ayuno nocturno fuera superior al que tenemos actualmente porque dormíamos más horas y carecíamos de electricidad. Es decir, de alguna manera, hemos tenido que idear mecanismos para sobrevivir sin comida. Ese mecanismo, claro está, es la grasa. Posteriormente, ya en el neolítico, cuando las primeras poblaciones agrarias lograron garantizar un suministro de comida estable, y con ello, el desarrollo de las civilizaciones modernas, parece que esta necesidad de “pasar hambre” de vez en cuando, quedó reflejada de diversas formas. Casi todas las culturas, y a través de diversos mecanismos (religiones, costumbres, reglas) han seguido manteniendo el ayuno intermitente, como un parte de su relación con las comidas. La cuaresma o el ramadán, son algunos de los ejemplos que las religiones han mantenido. Bien es cierto que en muchas ocasiones, las tradiciones ocultan rituales absurdos, pero en otras, rituales o tradiciones, no son más que el reflejo de miles de pruebas de ensayo y error que la propia experiencia de los distintos pueblos acumulan. Por supuesto, lo importante es separar el grano de la paja. Y para eso está la ciencia. La primera objeción que se pone al ayuno hoy en día, es que tras saltarnos una comida, llegamos con más hambre a la siguiente y comemos más. Bien, este mismo argumento podría aplicarse al ejercicio físico, puesto que está demostrado que también estimula el apetito. Se puede argumentar que en el segundo caso, las calorías que vamos a consumir “de más” se compensan por el ejercicio. Sin embargo, este mismo argumento también se puede aplicar para el ayuno. De hecho, ni lo uno ni lo otro es cierto. Veamos lo que dice la ciencia: “Tomados en conjunto, estos hechos sugieren que una frecuencia mayor de comidas por día (más de 3 comidas al día) tiene un efecto mínimo, si es que tiene alguno, en cuando al control del apetito y la cantidad de comida que se ingiere, mientras que una una reducción en el número de comidas (menos de 3 por día) afecta negativamente al control sobre el apetito” (fuente) Es verdad que el ejercicio físico estimula el apetito, pero no lo hace en todos por igual, y por supuesto, el número de calorías ingeridas depende mucho de la capacidad saciante de lo que se ingiera. Lo que sí parece probado es que los deportistas, tienden a ganar peso, una vez que dejan de hacer deporte (fuente). Lo mismo se puede decir el ayuno, depende mucho de lo que se ingiera después y de cómo lo enfoquemos. No es lo mismo, no poder comer por un motivo concreto, que renunciar voluntariamente a ingerir alimentos. Ojo, no estoy hablando del ayuno como forma de reducir peso. Antes al contrario, estoy hablando del ayuno, como una parte puede que saludable e importante de nuestra relación con la comida. Un ejemplo. Durante mucho tiempo, el ayuno era un tema tabú dentro del mundo del culturismo. En principio, saltarse comidas, podría activar el catabolismo de la masa muscular para mantener el metabolismo basal del culturista. Es más, para evitar este efecto, era y es común que muchos de ellos, coman durante todo el día con mucha frecuencia, llegando incluso a levantarse a media noche para ingerir proteínas. Sin embargo, hace poco se ha hecho famoso un protocolo de entrenamiento llamado leangains, ha puesto las cosas patas arriba. A las pruebas me remito. Es decir, los atletas que practican este protocolo, no solo no pierden masa muscular sino que la aumentan. Si esto es así para los culturistas, ¿es aplicable al resto de la población? La ciencia del ayuno intermitente Como hemos visto, no hay confirmación real de que el ayuno intermitente y controlado, nos lleve a ingerir más calorías, ni que afecte negativamente a la pérdida de masa muscular. El ayuno, por el contrario, se ha mostrado efectivo para mejorar algunos indicadores de salud. Por ejemplo, en situaciones de ayuno, el metabolismo utiliza vías metabólicas distintas, que hacen que se tenga que utilizar otras reservas, por ejemplo las grasas. Claro está, el organismo es muy conservador, y siempre echará mano de la fuente de energía más sencilla. En una situación de falta de ejercicio y ayuno prolongado, utilizará el metabolismo muscular, pero si se trata de una persona que hace ejercicio con regularidad, en un periodo de ayuno corto, usará reservas de grasas que se han almacenado para esas ocasiones. Al fin y al cabo, esto era lo que favoreció la selección natural hace miles de años. Por otro lado, en situaciones de ayuno también se produce un reciclaje de proteínas conocido como autofagia. Es decir, antes de degradar fibras musculares que tanto han costado construir, el metabolismo activa mecanismos para consumir aquellas compuestos de las células que no son necesarios. Por cierto, que el ejercicio físico también promueve la autofagia Por otro lado, diversos estudios cientficos recientes vienen demostrando, que la restricción calórica, tiene efectos positivos en lo que se refiere a longevidad y salud en general. En este sentido, saltarse unas comidas podría ayudar a conseguir esta restricción. En definitiva, el acceso durante el 100% del tiempo a una variedad del 100% de alimentos es un hecho muy muy reciente en nuestra historia evolutiva. Antes al contrario, el tener que comer el mismo alimento, o alimientos de temporada, o no tener si quiera acceso a algún alimento, durante breves periodos de tiempo, lleva con nosotros, como especie, decenas de miles de años. Por tanto, es una situación habitual para nuestros organismos, y es razonable pensar que, no solo no sea dañina, sino que además, sea necesaria para algunos procesos de reciclaje interno de nuestro metabolismo. Me gustaría saber cuáles han sido vuestras experiencias, si es que las tenéis con el tema del ayuno. Imagen vía | Por ex.libris, LeanGains En Directo al Paladar | Receta de Espinacas de Cuaresma En Directo al Paladar | Comprar con el estómago vacío engorda
Fecha: Thu, 10 May 2012 07:18:00 +0000
Frutos secos: sus propiedades nutricionales y cómo incorporarlos a la dieta :
Por definición denominamos frutos secos a aquellas frutas que poseen escasa proporción de agua en su composición, podemos distinguir los frutos secos naturales de cáscara dura o los frutos secos que resultan de la deshidratación industrial, tales como uvas pasas, dátiles u orejones. Nos dedicaremos a los frutos secos por naturaleza, a los de cáscara dura y describiremos sus propiedades nutricionales así como algunos consejos para incorporarlos a la dieta. Las propiedades nutricionales de los frutos secos Los frutos secos en general, son alimentos concentrados energéticamente, pero muy nutritivos, es decir, poseen alta densidad calórica porque en poco volumen concentran calorías, pero al mismo tiempo, están colmados de nutrientes beneficiosos para el organismo. Entre las propiedades nutricionales que destacan en los frutos secos podemos nombrar su contenido en grasas saludables, muchos de ellos con ácidos grasos omega-3 en su composición. A excepción de las castañas que casi no contienen grasas y poseen más cantidad de hidratos complejos, la mayor parte de los frutos secos aportan alrededor de las 600 Kcal por cada 100 gramos porque contienen unos 50 a 60 gramos de grasa en esta cantidad. Viendo esto, muchos pueden creer erróneamente que los frutos secos engordan, pero no se trata más que de un mito, pues son alimentos muy ricos en proteínas vegetales y contienen fibra, ambos factores dan saciedad y por ello, no podemos consumir grandes cantidades de estos ingredientes. Además, si analizamos nutricionalmente una porción de frutos secos de unos 30 gramos, nos daremos cuenta que no alcanzan las 200 Kcal y que nos ofrecen una diversidad importante de vitaminas y minerales entre los que destacan el potasio, magnesio, fósforo, viatmina E y del complejo B. En algunos también es considerable el contenido de calcio, por ejemplo en las almendras y avellanas. Por lo tanto, si mi duda es si puedo comer frutos secos estando a dieta la respuesta es sí, pues un puñado a diario no aportará notables calorías pero si enriquecerá nutricionalmente nuestra dieta. Para que no queden dudas de las propiedades nutricionales de los frutos secos, a continuación presentamos una tabla que nos muestra los nutrientes de diferentes frutos: Los frutos secos en relación con la salud Dada la gran concentración de nutrientes, su contenido en fibra y proteínas vegetales, los frutos secos son aliados de una buena salud cardiovascular, pues sus grasas saludables así como su alto contenido en potasio, protege nuestros vasos sanguíneos, ayuda a reducir la presión arterial y disminuye el colesterol malo mientras aumenta el colesterol bueno en sangre. Igualmente, se ha demostrado que un puñado de nueces ayuda a reducir la barriga si se consume a diario, debido al poder antiinflamatorio de sus omega 3 y a los polifenoles antioxidantes que posee. Los frutos secos contienen gran cantidad de antioxidantes y entre ellos destacan las nueces que contienen potentes neutralizadores de los radicales libres más allá de su vitamina E que protege a las células ante la oxidación y el envejecimiento. Por otro lado, los frutos secos contienen nutrientes importantes para deportistas, porque sus minerales ayudan al funcionamiento neuromuscular mientras que también ofrecen calorías derivadas de buenos nutrientes. Al ser concentrados en energía pero con alta densidad nutritiva, también son aliados de quienes desean ganar peso con salud. Cómo incorporar frutos secos a la dieta Dada sus valiosas propiedades nutricionales así como el impacto positivo que puede tener sobre la salud su consumo diario en pequeñas cantidades, debemos encontrar variadas formas de incorporar frutos secos a la dieta, tarea no muy compleja debido a la versatilidad y larga vida que estos ingredientes poseen. Podemos incorporar frutos secos a modo de aperitivos o snacks entre horas, también podemos añadir nueces o almendras picadas a un yogur o tazón de leche para el desayuno o merienda. Otra opción es incluir piñones o cacahuates a una salsa para pastas, como puede ser la salsa pesto, salsa romesco o salsa de nueces. También pueden ser la fuente de grasas de nuestra ensalada o de un relleno de pastas y pueden formar parte de un pan como este pan de canela con nueces, o de un pastel como esta receta de pastel de manzana, almendras y moscatel. Otra alternativa es picar los frutos secos finamente y rebozar con ellos junto al pan rallado o utilizarlos para formar una costra tostada de una carne. También se puede hacer un puré de frutos secos y utilizar esta pasta para untar galletas o pan, un ejemplo de esta preparación es este puré de castañas. Una última opción para incorporar frutos secos a la dieta es elaborar una sopa con ellos, como demuestra esta sopa de avellanas muy fácil de preparar. Son alimentos fáciles de trasladar, no requieren condiciones especiales para conservarse y pueden utilizarse en preparaciones saladas o dulces, frías o calientes, por ello, no puedes dejar de incorporar frutos secos a tu dieta y disfrutar de sus grandes propiedades nutricionales. En Directo al Paladar | Incluir frutos secos en nuestra dieta diaria En Directo al Paladar | Los frutos secos: un pequeño gran tesoro En Vitónica | Snacks de frutos secos con sólo 100 Kcal Imagen | Rex Roof y The frog.
Fecha: Mon, 30 Apr 2012 04:00:00 +0000
Gansos felices + producción ecológica = foie-gras de calidad :
Hoy voy a profundizar en un post que mi compañera Marta Miranda, escribió hace algún tiempo sobre la Patería de Sousa. Esta patería, se hizo mundialmente famosa por ganar un prestigioso premio internacional en Francia de foie-gras. Que un foie-gras hecho en España, quedara por encima de foie-gras franceses, no sentó muy bien, hasta el punto de que se consideró que realmente el foie-gras de Sousa no era foie-gras, por su método de producción. El volver a traer el tema de la patería de Sousa a DAP ha sido a raíz de este vídeo de TED, en el que el Chef Dan Barber, hablaba de las maravillas del mismo, pero sobre todo, de su forma de producción. La producción del foie-gras siempre a estado sujeta a controversia. Los gansos o patos son cebados artificialmente y como el hígado tiene la curiosa capacidad de poder crecer “indefinidamente”, podemos obtener una buena cantidad de foie-gras. Esta técnica de cebado o gavage, ha hecho que en California se haya prohibido el consumo de foie-gras. Historia del foie-gras Es interesante que echar un vistazo al proceso de producción y a la propia biología de los gansos. El ganso, dentro de su ciclo natural, como muchas otras especies, aumenta su ingesta de calorías justo antes del verano, con el objetivo de poder pasar el invierno con suficientes reservas y hacer frente a sus enormes viajes migratorios. Este hecho no pasó desapercibido al ser humano, y pronto descubrió que podía acceder a una buena fuente nutricionalmente muy densa, justo antes del invierno. De hecho, parece que fueron los egipcios quienes primero empezaron a cebar a los gansos (ver foto) y pronto la técnica se expandió por el mediterráneo. Curiosamente, por su tradición religiosa, los judíos de Europa que no podían consumir cerdo y por tanto usar su manteca, y que tampoco tenían acceso en Europa Central al aceite de oliva, fueron los que empezaron a utilizarlo como grasa para cocinar sus guisos y quienes mantuvieron la costumbre viva en el viejo Continente. Egipcios alimentando gansos ¿Cómo se produce el foie-gras de Sousa? Lo que llama la atención de su proceso de producción es que no fuerza en absoluto la naturaleza del ganso. Al contrario, se le deja absoluta libertad para que ingiera las hierbas que desee. Es más, la crianza selecciona aquellas especies vegetales que luego, al ser ingeridas por los gansos, les darán las propiedades organolépticas características. Por supuesto, el tamaño del hígado del ganso es menor que con el cebado, pero a cambio se obtiene un producto de una calidad superior. ¿Y qué piensan los gansos de todo esto? La anécdota que revela Dan Barber en el vídeo es muy sorprendente. Resulta que cuando estaba visitando la explotación, pasó una bandanda gansos salvajes por encima de la finca. Justo en ese momento, los gansos domésticos empezaron a hacer un reclamo hacia los gansos salvajes. Sorprendentemente, los gansos salvajes aterrizaron junto con los gansos domésticos, para alimentarse juntos. Es este un comportamiento habituales entre bandadas y aves migratorias, para avisar de lugares de buena comida. Esta forma de crianza no tiene nada que ver con las técnicas de producción de alimentos industriales que, no solo explotan a los animales de formas poco éticas, sino que además están, en ocasiones, lejos de garantizar una calidad. Como siempre, el factor clave de la ecuación es, ¿podemos hacer de una forma sostenible y a un precio/calidad asequible? Por cierto, ¿sabéis quién es el segundo productor mundial de foie-gras? Os sorprenderá. Imagen vía | Por flopisubmarina, Wikipedia En Directo al Paladar | Alimentos Halal, alimentos permitidos o autorizados para la Comunidad Musulmana En Directo al Paladar | ¿Foie-gras o Paté?
Fecha: Thu, 26 Apr 2012 15:55:11 +0000
Alimenta tu cerebro correctamente con ayuda de la cocina :
El cerebro es uno de los órganos más pequeños en nuestro organismo, pero paradójicamente es el que gobierna nuestro cuerpo y trabaja día y noche sin descanso, por eso, es también, el que más nutrientes y energía requiere para funcionar adecuadamente. Hoy te contamos cómo alimentar tu cerebro correctamente con ayuda de la cocina. Cerebro y nutrientes Hace precisamente una semana atrás hablábamos del estrecho vínculo entre alimentación y emociones, lo cual sin duda también indica la relación existente entre áreas del cerebro que guardan emociones y nos permiten sentirlas y aquello que ingerimos. Pero también, hay ingredientes que por su composición pueden afectar otras áreas del cerebro tales como la concentración, la memoria, la inteligencia y demás. Como podemos ver, nuestra alimentación incide grandemente en todos los aspectos de nuestro cuerpo y por lo tanto, con ella podemos obtener beneficios o perjuicios. En el cerebro, el único nutriente por excelencia y que ingresa para nutrirlo sin costo energético, es la glucosa, que deriva de la degradación de hidratos de carbono en nuestro organismo o de su producción a partir de otros nutrientes. Es decir, los ingredientes que poseen hidratos de carbono son alimentos ideales para nuestro cerebro, tales como pastas, cereales, arroz, harinas y derivados, legumbres, frutas, verduras y hasta azúcares. Sin duda aquellos que cueste más degradar ofrecerán glucosa poco a poco en el tiempo y por ello, son más aconsejables para alimentar correctamente al cerebro, como son los hidratos complejos. En caso de que las reservas de glucosa se acaben en el organismo, la degradación de grasas puede dar origen a la formación de cuerpos cetónicos debido al proceso de cetosis que pueden utilizarse como fuente de energía en el cerebro, aunque no es lo más adecuado, por lo que las dietas cetogénicas, muy bajas o con nulo contenido en hidratos, pueden afectar el funcionamiento cerebral produciendo a corto plazo, reducción del rendimiento, falta de concentración y demás. Además de los sustratos energéticos, los alimentos proveen al cerebro sustancias que favorecen su funcionamiento y mantenimiento. Por ejemplo, se sabe que el ácido graso omega 3 es un excelente nutriente para el cerebro, pues al tener efecto antioxidante y antiinflamatorio y formar parte de las estructuras de membranas neuronales, se requiere para lograr conexiones nerviosas adecuadas así como también se ha demostrado que su consumo se asocia a un menor riesgo de sufrir un ictus o infarto cerebral. Por otro lado, la riqueza en antioxidantes derivados de frutas y verduras, así como sus flavonoides protegen el cerebro y garantizan un menor envejecimiento celular. Y nutrientes específicos tales como el ácido fólico, que contribuye al desarrollo del tubo neural en el feto, es de importancia para el cerebro, porque además en adultos una deficiencia de folatos aumenta el riesgo de sufrir demencia o pérdida de memoria. Asimismo, el consumo de vitamina E con función antioxidante es de gran ayuda para alimentar el cerebro y la suficiente ingesta de vitaminas del complejo B porque ayudan a degradar hidratos complejos y obtener glucosa al mismo tiempo que favorecen el funcionamiento nervioso. Para fines específicos también podemos obtener ayuda de los alimentos, ya que para mantener el estado de alerta es de gran ayuda consumir proteínas que por sus aminoácidos son precursores de neurotransmisores que nos ayudan a mantenernos despiertos, así como el té o el café que al contener sustancias estimulantes del sistema nervioso nos mantienen atentos. Por supuesto, no podemos perder de vista las fuentes de glucosa si estamos buscando alimentos que nos ayuden a rendir intelectualmente y aprobar exámenes. El chocolate también contribuye a la memoria dada la presencia en su composición de catequinas que además, favorecen la concentración y al aprendizaje. Del otro lado, encontramos alimentos y/o condiciones de los mismos que pueden afectar negativamente el cerebro, tal como la comida rápida cargada de colesterol y grasas saturadas que al fomentar una dieta alta en calorías altera las funciones cerebrales, o incrementa las posibilidades de un envejecimiento prematuro en las células nerviosas, cerebrales y otras partes del organismo. En definitiva, una dieta rica en nutrientes, sin déficits ni excesos es la mejor opción para alimentar correctamente el cerebro, aunque hay algunos ingredientes que en la cocina pueden ayudar al funcionamiento y conservación de una mente sana, de hecho la dieta mediterránea se considera cerebro saludable porque si bien es equilibrada y rica en variados micronutrientes, posee mayores concentraciones de omega 3, antioxidantes, vitamina E, vitaminas del complejo B y demás. Ingredientes que no pueden faltar en la cocina para alimentar el cerebro Teniendo en cuenta las premisas dadas anteriormente, hay ingredientes que presentes en la cocina pueden ayudarnos a alimentar al cerebro y beneficiar su funcionamiento. Por ejemplo: Pescado fresco: sus proteínas de buena calidad que poseen aminoácidos esenciales así como su contenido en ácidos grasos omega 3 son fundamentales para mantener un buen funcionamiento cerebral.Frutos secos: son fuente de vitamina E, selenio y grasas saludables, todos nutrienes con función antioxidante y antiinflamatoria que favorecen la integridad de neuronas en el cerebro así como su actividad.Legumbres: son fuentes de hidratos de carbono complejo y además, son ricas en vitaminas del complejo B, sobre todo ácido fólico, por lo tanto, no pueden faltar en nuestros platos si buscamos alimentar el cerebro.Frutas y verduras frescas: por sus flavonoides y antioxidantes que previenen el envejecimiento celular, favorecen la irrigación sanguínea al cerebro y así, disminuyen el riesgo de ictus.Aceite de oliva: tiene ácidos grasos saludables y vitamina E, nutrientes muy importantes para la salud del cerebro.Té: su riqueza en catequinas que estimulan la memoria así como la presencia de teína que favorece la concentración y estimula la actividad nerviosa son de ayuda para el funcionamiento cerebral. Con estos ingredientes, podemos obtener recetas cerebrosaludables, muy mediterráneas como pueden ser las siguientes: Caballa al hornoSalmón con verduras al vaporRatatouille Bonito en piperradaSalteado de garbanzos con pollo y verdurasBacalao con tapenade de aceitunas negras y tomate En Directo al Paladar | Alimentación cerebralEn Directo al Paladar | El chocolate estimula el cerebro según el sexo de la persona Imagen | Xavi talleda
Fecha: Mon, 23 Apr 2012 04:00:00 +0000
Dietas ancestrales. Los Masai se Saturan de Colesterol sin Infartos :
Si te dijera que los protagonistas de los impresionantes saltos de la foto de arriba comen carne roja y lácteos casi todo el día, estoy convencido de que te llevarías una sorpresa. Pues así es. Si algo llama la atención de la dieta ancestral de los Masai Mara, es que puede que tengan la dieta más “poco saludable” según los estándares occidentales que se puede tener. Ancestralmente, aunque sus dietas están cambiando, han comido carne, leche y sus derivados y sangre, junto con algunas infusiones que también tienen importancia. Veamos los detalles. Los Masai son principalmente pastores que cuidan, bueno cuidaban, de grandes rebaños de ganado, cabras y ovejas autóctonas (ver foto). De este ganado obtienen, carne, leche y también sangre, que consumen con regularidad. De hecho, los hombres Masai, a partir de los 14 años se convierten en guerreros Muran, y solo pueden comer estos alimentos. Sin embargo, la colonización del continente trajo consigo algunas enfermedades para el ganado y el tamaño de sus rebaños se redujo notablemente. Esto les forzó a adoptar una vida más agrícola, y a introducir algunos elementos nuevos en sus dietas, como el maíz. Este cambio en su dieta, también se vio reflejado en el hecho de que los Masai más modernos, aunque en menor proporción que las poblaciones occidentales europeas, también empiezan a tener problemas cardiovasculares. Colesterol bajo control Algo que llamó la atención a los investigadores, cuando estudiarion la dieta de los masai, es que tenían unos niveles de colesterol asombrosamente bajos en relación con la dieta que llevaban. Los niveles de colesterol totales, no indican mucho de por sí, y su relación directa con la dieta, está lejos de ser totalmente concluyente. Sin embargo, una dieta con un alto contenido en grasas saturadas (sangre y lácteos) debería haberse reflejado en un incremento del colesterol total. Para que os hagáis una idea, los Masai pueden consumir hasta 6 veces más colesterol en su dieta de lo recomendado. Además, como podéis apreciar en la foto, y en los muchos documentales sobre ellos, si algo llama la atención es su figura estilizada. La cuestión es, ¿por qué los Masai con esa dieta no tienen colesterol alto o sobrepeso? La primera hipótesis que nos puede venir a la cabeza, tiene relación con esos impresionantes saltos de la foto. Los Masai hacen mucho más ejercicio, y eso, les ayuda a mantenerse saludables. El caso es que, ese factor por sí solo, no explica el fenómeno, porque sus vecinos agricultores, los bantú, tienen el mismo gasto calórico diario y sus marcadores de colesterol y obesidad son peores. Por otro lado, sus marcadores han empeorado recientemente debido a que han ido cambiando su dieta e incorporando maiz. El secreto podría estar en las acacias. Los Masai tienen por costumbre, tomar una infusión de corteza de acacia, cuyas saponinas podrían tener un efecto de reducción de la incidencia de enfermedad coronaria. ¿Cómo sabemos esto? Pues porque aquellos Masai que dejan de tomar esta infusión porque se han urbanizado, aumenten sus riesgo de infarto. Claro está, este motivo podría estar mezclado con un cambio de las costumbres (más sedentarias) y de otros aspectos de sus dieta. Por supuesto, la única forma de saberlo sería un estudio controlado. El factor genético Uno podría pensar que los Masai tienen alguna adaptación especial a este tipo de dieta. Sin embargo, los Masai tienen la costumbre de “raptar” mujeres de aldeas vecinas. Una práctica común en algunas poblaciones precisamente para aumentar la diversidad genética. Por tanto, su diversidad genética es similar al del resto de poblaciones de sus entorno, y no tienen “genes” especiales que les protejan. La hipótesis genética, al igual que pasaba con los esquimales, tampoco se sostiene. Para llevar De nuevo nos encontramos con un caso de una dieta ancestral que desafía algunos de los postulados de las recomendaciones genéricas sobre nutrición. Quizá es un buen momento para empezar a pensar, que la relación entre macronutrientes no es tan importante, como la calidad de la dieta, y su proporción de nutrientes por unidad calórica, y sobre todo, qué factores de las dietas occidentales están ausentes en la mayoría de las dietas ancestrales. La realidad es que la dieta Masai ancestral, consituye un reto para la ciencia. Poder explicar y encontrar el motivo por el cual los Masai están tan saludables con una dieta así, desafía algunos postulados comunmente asumidos como el que dietas con mucho colesterol o grasas saturadas, provocan enfermedades cardiovasculares per se. Lo que está fuera de toda duda es que, en nuestras sociedades, con nuestra dieta y forma de vida, hay una asociación entre ambos factores y eso es algo que hay que tener en cuenta, pero la ciencia debería ir más allá, por si nos estamos dejando algún otro factor importante sin considerar. Las dietas ancestrales de Masais y Esquimales son un buen ejemplo. ¿Qué factores creéis vosotros que podrían ser? Imagen vía | Por NunoRibeiro, Por Sum_of_Marc, Wikipedia En Directo al Paladar | Dietas Ancestrales. Kitavanos, sanos comiendo hidratos y grasas saturadas En Directo al Paladar | Dietas Ancestrales. La paradoja esquimal. Mucha grasa y poca verdura
Fecha: Sun, 22 Apr 2012 13:00:00 +0000
Consejos para congelar guisos :
Si no os apetece estar esclavizados varias horas en la cocina o simplemente no tenéis tiempo para preparar platos elaborados, pero queréis comer bien y variado, lo mejor es cocinar un día para comer varios. Aún haciéndolo en la olla rápida, el guiso de carne es un plato que lleva su tiempo, picar las verduras, sofreírlas, dorar la carne? vamos, que no es una comida para preparar en cuanto llegamos de trabajar al mediodía, apurados y sobre todo con hambre. Por eso os recomiendo que guiséis un día para varias veces. Y para ello nada mejor que recurrir a la congelación, pero eso sí, siguiendo unos ciertos consejos para que el día que lo toméis esté como recién cocinado. La conservación de un guiso de carne tanto en la nevera como en el congelador es muy superior en tiempo a por ejemplo uno de pescado, y éste es un detalle a tener en cuenta. Así que si cocináis para varios días tendréis que organizaros para consumir antes los platos más perecederos y dejar los que más resistan para el final. Cuando vayáis a congelar un guiso, tanto de carne como de pescado, es importante que no lleve patatas incorporadas. La patata es una hortaliza muy rica en hidratos de carbono y estos fermentan rápidamente y no congelan bien, pues tras pasar por el congelador su textura cambia y se transforma, encontrándolas arenosas y estropeando el resultado final del plato. Lo ideal es que el día que lo vayáis a consumir, mientras que el guiso se recalienta, le añadáis las patatas cortadas en trozos más pequeños y se vayan haciendo al mismo tiempo a fuego lento. Para congelar un guiso con garantía también es importante que no hayáis espesado la salsa con féculas ni espesantes tipo harina de maíz, pues su composición son hidratos de carbono y pasaría lo mismo que con las patatas, quedando el guiso pastoso. Entonces para obtener una salsa espesa en un guiso que vaya a pasar por el congelador, lo ideal es añadir al sofrito bastante más verdura y parte de ella triturarla añadiéndola de nuevo a la olla, esto hará que consigamos una salsa espesa y con muchas más posibilidades de que no varíe su textura con la congelación. También podéis espesar la salsa tras la congelación con espesantes exprés, estos se deshacen en caliente y no forman grumos, así mientras que recalentáis el guiso y como solo se necesitan unos minutos de cocción, obtenéis una salsa con la textura deseada. Ni que decir tiene que todos los guisos, tanto de carne como de pescado que hayan sido congelados, necesitan siempre ser descongelados en la nevera de un día para otro. Pues tanto la carne, pescado como verduras, son importantes fuentes de contaminación microbiana. Con estos sencillos consejos preparar guisos no os dará tanta pereza, ahorraréis tiempo y también energía, pues solo encendéis la cocina largo tiempo una vez, así cocináis un día para comer dos. Imagen | Jlastras en Flickr En Directo al Paladar | Cómo congelar la fruta fresca En Directo al Paladar | Cómo conservar y congelar correctamente croquetas
Fecha: Thu, 19 Apr 2012 11:11:00 +0000
Alimentación y emociones: un vínculo complejo :
Entre la alimentación y las emociones existe un complejo vinculo, tal es así que se denomina con frecuencia a nuestro intestino como nuestro segundo cerebro, pues todo lo que comemos puede tener su causa en las emociones y de igual manera, nuestra dieta puede condicionar nuestro estado anímico y emocional. Las emociones afectan nuestra dieta Muchas veces hemos dicho que comemos por placer. La comida no sólo tiene una función nutritiva sino que el acto de comer es placentero, desestresante y por ello, cuando nos sentimos cansados podemos ir en busca de comida, de hecho dormir poco está relacionado con la obesidad, pues la falta de sueño genera estrés y se incrementan en el organismo hormonas que elevan los deseos de ingerir alimentos. De igual manera, cuando estamos ansiosos o con problemas emocionales, podemos ir en busca de comida para sentirnos mejor, y en realidad, hay alimentos que ayudan a calmar la ansiedad porque en su composición incluyen triptófano, un aminoácido que estimula la liberación de serotonina y nos relaja al mismo tiempo que nos vuelve más felices. Esos alimentos son por ejemplo el chocolate, el plátano, las nueces o el yogur. Por supuesto, es normal que de vez en cuando nos relajemos y disfrutemos de un momento placentero como es comer un pastel de chocolate, pero la alimentación emocional debe ser controlada, pues no siempre podemos comer cuando estamos cansados, enojados, tristes o alegres, de lo contrario, culminaríamos con exceso de comida. No todo se soluciona comiendo. Además, está comprobado que cuando comemos para calmar nuestras emociones escogemos más alimentos grasos, lo cual puede desencadenar un exceso de grasas en la dieta, desequilibrando la misma y causando enfermedades. Esto es así, porque nuestros antepasados pasaban mucho tiempo sin comer y en actividad, lo cual es una situación estresante, y su cuerpo fue adaptado genéticamente para que al momento de tener comida escogieran estratégicamente los nutrientes más concentrados en energía como son las grasas. Entonces, las grasas se asocian a una disminución del estrés en nuestro cerebro. Por ello, cuando estamos muy cansados quizá reduzca más el estrés un pastel con nata que una manzana. Otra prueba de que las emociones afectan nuestra dieta es el hecho de que cuando estamos tristes muchas veces no nos cabe bocado o cuando comemos con nervios la comida nos cae mal. Y en casos extremos las emociones pueden afectar negativamente la digestión provocando un síndrome de intestino irritable que condiciona posteriormente la calidad de la dieta. En el lado positivo de este vínculo se encuentra nuestra historia emocional, es decir, muchas veces basamos nuestras preferencias o elecciones alimentarias según fueron nuestras emociones en el pasado. Por ejemplo, en mi caso personal adoro las pastas, porque las asocio a mi abuelo y al vínculo emocional que existía entre nosotros. Asimismo, una persona puede preferir determinada comida porque le recuerda gratos momentos afectivos o rechazar una preparación porque se asocia mentalmente a un feo recuerdo. La dieta afecta nuestras emociones La alimentación y las emociones están estrechamente vinculadas y eso lo demuestra el hecho de que al comer un dulce generalmente nos sentimos más relajados y mejor, también hemos dicho que hay alimentos que por estimular la liberación de serotonina nos ayudan a sentirnos mejor. Por otro lado, una dieta saludable nos ayuda a sentirnos bien, pues en el intestino existen muchas terminales que nerviosas que envían información al cerebro y por lo tanto, prevenir alteraciones intestinales así como llevar una dieta de buena calidad, nos ayuda a mantener bajo control las emociones. Llevar una dieta suficiente en micronutrientes, con buena cantidad fibra soluble, probióticos y agua, es un mimo a nuestro aparato digestivo y al segundo cerebro del organismo. En el opuesto de esta compleja relación podemos decir que una mala alimentación puede producirnos depresión, tal es así que se sabe que una dieta pobre en antioxidantes, rica en grasas trans y escasa en micronutrientes puede dar origen a un estado emocional alterado. Una alimentación rica en grasas descontrola nuestro reloj biológico, impidiendo la conciliación de un sueño adecuado lo cual se sabe origina estrés y malestar emocional. Como podemos ver, existe un círculo cerrado que vincula a la alimentación con las emociones. Es una relación dinámica, pues tanto la comida afecta nuestras emociones como a la inversa. Para que nuestra salud sea la que mayor beneficio obtenga de esta relación, claramente ninguna debe predominar por sobre la otra, sino que debe existir un equilibrio. Un equilibrio entre emociones y comida Para que la alimentación no sea puramente emocional, es decir, para que la causa de nuestra ingesta no se encuentre siempre en las emociones sino que más bien nuestro consumo de alimentos se ajuste más al hambre real, debemos entender que la comida brinda placer y es un desestresante pero no soluciona nuestros problemas y sólo calma la ansiedad temporalmente. Si estamos angustiados y buscamos comida, pensemos que no será la solución a esta emoción, sino que podemos recurrir a otras actividades placenteras que no impliquen el consumo de alimentos como son leer, escuchar música, caminar, hablar con un amigo, entre otras. Si dejamos que ante cada emoción nuestro cuerpo ingrese comida, culminaremos con un exceso de calorías que puede desencadenar obesidad a largo plazo. Pero si por el contrario reprimimos nuestros deseos de comer algo dulce de vez en cuando también estaremos alterando el equilibrio entre emociones y comida, pues cuando nos permitamos por fin comer un pastel no lo disfrutaremos y posteriormente a su ingesta sentiremos culpa por haberlo hecho, cuando es totalmente normal sentir placer por un poco de dulce. Entonces, para establecer un equilibrio que no perjudique nuestra salud, debemos controlar la alimentación por emociones y al mismo tiempo, debemos permitirnos de vez en cuando comer por placer, disfrutando de una preparación sabrosa y cargada de emociones, pero si volvemos habitual este acto que vincula emociones y comida, podemos caer en un círculo perjudicial para el organismo. En Directo al Paladar | Tragones anónimos: comer para llenar un vacío emocional En Directo al Paladar | Alimentación emocional Imagen | Jugglerpm, Uggboy y Brad Montgomery
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PROGRAMA PSIQOBEST ® TIP DEL DIA !
 
- DURACION: 24 sesiones.
- FRECUENCIA: 1 cita quincenal.
- Estudio y caracterización del estilo de vida del paciente
- Identificación y tratamiento de factores psicológicos asociados.
- Técnicas de modificación cognitivo-conductual en las áreas de:
▫ actividad física no dirigida, nutrición, relaciones interpersonales.
- Modificación integral y definitiva del estilo de vida.
- Reconocimiento y manejo de los determinantes de las recaídas.
- Ajuste individual para una óptima tolerancia del programa.
- Sin medicamentos supresores del apetito, ni otras sustancias
peligrosas para la salud.
- Sin dietas restrictivas muy bajas en calorías.
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